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Japón 2015: Hachikō.


Después de caminar unos 15 minutos llegamos a la estación de tren de Shimbashi, después de pasar el control de JR Pass cogimos la línea 5 hacia Ueno. Desayunos en el café Hard Rock que está en la misma estación de Ueno. Esta es una cadena de restaurantes fundadas en 1971, todos los establecimientos están decorados con objetos de culto al rock, en este caso junto a una chaqueta de Madonna. En uno de los televisores había imágenes en directo de otros locales del mundo, por ejemplo el de Londres.


Desde Ueno nos vamos a la estación de Shibuya, una vez más usamos el JR Pass. En el vídeo podemos ver la cantidad de gente que ya se encuentra en la estación. Salimos por la salida Hachiko. 


Japón: Hachiko. from Javier Melian on Vimeo.

Tuvimos la fortuna o la casualidad de ver la película sobre Hachiko unos meses antes de planificar el viaje a Japón. Resumiendo la historia de Hachiko es realmente enternecedora, nació en noviembre de 1923 en la provincia de Akita, al norte de Japón. Era un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco. Fue enviado a la casa del profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. El profesor vivía cerca de la estación Shibuya, se creo un gran vínculo entre los dos.



Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la Universidad,  pero lo acompañaba todos los días hasta estación de Shibuya. Mientras su dueño se iba a trabajar, Hachiko acostumbraba a esperarlo en la pequeña plaza a que regresará de su trabajo por la tarde.  Esto sucedía todos los días. Todos los vecinos y vecinas eran conocedores de esta gran relación entre el profesor y su perro. 


La tarde del 21 de mayo de 1925, el profesor repentinamente sufrió un ataque cardíaco en la Universidad. Falleció antes de poder regresar a casa y mientras en Shibuya, Hachiko esperaba enfrente de la estación a su amo.  Muy pronto la noticia sobre la repentina muerte del profesor se divulgó en todo el barrio. Los vecinos y vecinas se acordaron del perro y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar. Día tras día durante diez años,  Hachiko esperaba el regreso de su dueño. La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses. Él se transformó en un héroe.  En abril de 1934 los habitantes de Shibuya contrataron a Teru Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor a Hachiko. La estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko. 


El 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón. Esta estatua fue fundida en la guerra, pero en 1947 se inauguró la nueva estatua. Hoy nos encontramos delante de la estación, en la zona donde se levanta este monumento a Hachiko, que nos recuerda el gran vínculo que se puede crear entre un perro y una persona, por eso se considera el mejor amigo del hombre.  Un consejo si tenéis la oportunidad de ver la película, hacerlo, merece la pena. Nos leemos.

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