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Yucatán 2016: Madre Cristalina.

Nuestra primera visita de la estancia en la península de Yucatán (México) son unas grutas, algo inusual en la mayoría de los turistas que visitan Yucatán, pero gracias a las recomendaciones de Sandra Salvadó (http://www.elcaminomascorto.es/) esta en nuestro itinerario. Hoy toca visitar las Grutas de Santa Rita



Después de desayunar nos preparamos para salir, el dueño del hotel nos había realizado un mapa con las indicaciones, ya que la noche anterior habíamos preguntado por las grutas a visitar y el recepcionista nos había dicho “esto está padre” pasado al español canario “eso está a tomar por culo”. Contamos con una ventaja el GPS, una vez en el coche introducimos el punto de destino (curro que ya habíamos realizado en casa) y carretera, antes paramos a poner diésel, aprovechamos y compramos agua para el camino. Después de una hora y media llegamos al cruce y pasamos a una carretera secundaria rodeada de vegetación, unos 20 minutos.


Llegamos a la comunidad de Santa Rita, es una pequeña comunidad que se encuentra en el municipio de Chemax al oriente del estado de Yucatán (México). Cuando nos acercamos al cartel de señalización de las grutas nos dejamos ir y sale de una casa que está a la derecha de la carretera el guía Félix Tun Xiu (tf. 9851061111), le comentamos que queremos visitar Grutas de Santa Rita, y nos indica el aparcamiento. Se acerca y nos explica la visita, que son de dos grutas las que se visitan: la Madre Cristalina; que está a dos kilómetros y que vamos en bicicleta; y la segunda que está más cerca del aparcamiento Aktun Kaaba; a 260 metros y vamos caminando, que el precio es de 200 MXN$ por persona. Le decimos que Sí y sale contento hacia la casa en busca del material. Nos comentaba que su mujer le había dicho esta mañana que hacia dos meses que no venía ningún turista, y hoy toco. Cogemos las bicis y los cascos.



Después del recorrido en bici que podemos ver en el vídeo anterior y caminar un rato llegamos a la entrada de la primera gruta, Madre Cristalina. Félix comienza a contarnos la historia de la cueva, su nombre viene de su longitud de 3.500 metros; tan grande como una madre, y cristalina como las blancas estalactitas de su interior. Nos indica el camino que estaba preparado por los Mayas para atrapar tepezcuintles (especie de roedor grande) donde terminaba en una trampa para cazar dichos roedores, y nos señala donde se encontraron metales usado por dicha cultura. Por la cerámica encontrada se ha fechado que la cueva fue ocupada desde el año 300 a.C.





Consejo: Llevar calzado adecuado porque hay parte de la superficie de la cueva resbala mucho. Aunque el casco lleva una pequeña linterna, aconsejamos llevar otra para poder apreciar con más nitidez la cueva. 

Llegamos a la zona donde encontramos un bosque, un paisaje de estalagmitas y estalactitas. Muchas de estas formaciones tienen formas caprichosas, donde Félix nos va indicando, allí tenemos el tiburón, la ubre, sarcófago, lluvias de estalactitas, pilas de agua, etc…








Llegamos a una zona donde encontramos un muro que divide la cueva, según los espeleólogos que puede ser una zona donde se realizaban rituales funerarios. Félix no comenta todo esto y su punto de vista, también encontramos una pila de agua de donde podemos beber. Se me viene a la mente algunos libros que he leído sobre la cultura Maya, y me recuerda al Inframundo tan nombrado por la cultura Maya. Esta primera cueva de lGrutas de Santa Rita esta siendo una visita impresionante y muy recomendada, que se sale de lo normal en Yucatán (México).


Al final llegamos a una bóveda, donde se encuentra lo que veníamos buscando, las impresiones en negativo de unas manos, estas pinturas llevan miles de años en esta cueva y siguen fascinando a científicos y turistas.



Volvemos sobre nuestros pasos, y Félix nos ameniza la vuelta con una canción Maya, que gran regalo, oír la lengua Maya. Ahora toca volver al aparcamiento para visitar la segunda gruta. Nos leemos.