España

Yucatán 2016: Convento de San Antonio de Padua.

Llegamos a Izamal al mediodía, dejamos el equipaje en el hotel y salimos a almorzar para luego conocer la ciudad. Podemos observar desde el primer momento porque llaman a Izamal “la ciudad amarilla”, el color de sus casas lo delata. La principal visita es el Convento de San Antonio de Padua.



Nos dirigimos al Restaurante Kinich El Sabor de Izamal, el lugar por su decoración es precioso, el servicio es bueno y la comida está bien, pero no ha sido tan bueno como esperábamos o habíamos leído, había un plato que tenía vinagre y le preguntamos si lo podían preparar sin ese ingrediente y hubo un rotundo no, sin posibilidad de cambio, y el precio algo alto.


Nos acercamos hasta una de las pirámides maya que existe en la zona, para ser más exacto la pirámide Kinich, que podemos ver en uno de los vídeos de esta entrada. Con el estómago lleno nos vamos hacia el convento.


El convento pertenece a la orden de los frailes franciscanos, como suele pasar con muchos sitios católicos en el nuevo mundo se edifico sobre las ruinas del antiguo edificio prehispánico. El Fray Diego de Landa trajo una imagen de la Inmaculada Concepción desde Guatemala; así, con el paso del tiempo se convirtió en el santuario mariano más significativo de Yucatán.





Tres rampas nos permiten acceder o salir del recinto, llegamos a una gran plataforma, atrio, rodeada por una bonita galería con arcos, unos 75 arcos. Todo el entorno le da un encanto especial al lugar, así como el color de las paredes con el verde del césped.


Entramos a la iglesia donde podemos ver la imagen de Inmaculada Concepción (Nuestra Señora de Izamal), la imagen original fue destruida en un incendio y sustituida por otra. Paseamos por el interior del recinto volviendo a salir hasta la galería de arcos. Nos dejamos llevar por la magia de los colores y sacamos varias fotos.




La entrada es gratuita, en unas de las rampas sueles encontrar algún guía que ofrece sus servicios. El 8 de diciembre se celebra la Virgen de Izamal.





Una vez terminada la visita nos vamos a pasear por las calles de la ciudad, donde podemos observar la arquitectura colonial, donde el color que predomina como ya hemos dicho al principio de la entrada es el amarillo y el blanco. Terminamos sentados en uno de los bancos de la plaza principal, donde se celebra un mercado artesanal, viendo pasar a la gente y la llegada de unos pájaros a los árboles de la plaza para pasar la noche, que con su alboroto no nos deja indiferentes y una película se nos viene a la cabeza, pero estamos a salvo no vienen a por nosotros. El día termina y nos vamos a tomar unas cervezas en el Restaurante / Café Los Arcos. Nos leemos. 


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