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Perú 2008: Machu Picchu.

Decimotercero día. 1 de septiembre de 2008.
Nos recogen temprano para llevarnos a la estación de tren, una vez pasado los pertinentes trámites de pasaje y pasaporte, nos acomodamos en el coche o vagón B. El tren sale a las 6:50 horas. Nuestro destino es Aguas Calientes, base operativa para acceder a Machu Picchu. El tren tarda unas cuatros horas en llegar a su destino. Parando en Oyataitambo, otra parada es donde deja a los pasajeros que van a subir a Machu Picchu por el camino Inca, con una duración de 3 a 4 días, y también realiza otra parada para dejar a dos turistas que van a subir por otro camino, que dura 8 horas. Por el camino podemos contemplar un paisaje de ensueño, con montañas, algunas de ellas nevadas, llanos, algunos de ellos cultivados y el río Urubamba.
Ya hemos llegado a Aguas Calientes, nos esta esperando Janet, un chico nos recoge las mochilas para llevarlas al hotel, nuestro hotel es La Cabaña, esta muy bien. Sobre la marcha nos presentan al guía, Wily y nos da los tickets para la guagua de subida y bajada, así como la entrada a Machu Picchu. Tardamos en subir unos 25 minutos pero en pequeños instantes del camino se puede ver algo de Machu Picchu. Llegamos a la entrada nos indican que debemos poner los nombres a los tickets, una cosa se debe llevar es agua, repelente para mosquitos y una gorra. Antes de entrar nos encontramos con Carolina, si la chica de Brasil, que habíamos conocido en Arequipa y nos habíamos separado en el primer día de Puno. Entramos con el guía pero sinceramente las primeras explicaciones ni caso, porque la primera expresión de mi cara es una sonrisa de banda a banda, cuantas veces he soñado con este momento y cuantas veces he pensado será como en las fotos o como en los documentales. Señores lectores es mucho mejor y uno puede palpar esa magia que se respira en el ambiente. Ya estamos en nuestra Tercera Maravilla del Mundo. No ha defraudado, la verdad que Machu Picchu es alucinante. Lugares que podemos encontrar: la casa del guardián, las terrazas de cultivos, la puerta y el camino inca de entrada a la ciudadela, el templo del sol, la plaza sagrada, Intihuatana, residencias reales, fuentes, canales de riegos, y mucho más. Esta ciudad Inca es impresionante no ha sido modificada por ninguna otra cultura así que nos podemos hacer una idea de cómo vivían estos señores en su época.






Esta todo muy bien planificado. Cuando bajamos para contemplar una roca que es la maqueta de las montañas que se encuentra en su parte inferior, nos encontramos con Xavier, compañero de viaje que habíamos conocido en Paracas y que nuestros caminos se habían dividido en Ica. La magia de Machu Picchu ha vuelto a funcionar, ha hecho posible el encuentro con estos amigos de viaje, uno conoce mucha gente en los viajes, pero a veces a pocos amigos. Terminamos de hacer el recorrido con el guía de las diferentes zonas de la ciudad; Xavier se despide de nosotros y quedamos para vernos luego en Aguas Calientes. Los tres seguimos dejándonos llevar por la magia de Machu Picchu un rato más.

El cansancio y el hambre se apoderan de nuestros cuerpos ya que son 15:00 horas. Cogemos la guagua de bajada y en 25 minutos, estamos en el pueblo, la verdad que Aguas Calientes me ha impresionado, esperaba un pueblo mal organizado y he encontrado un pueblo con sus restaurantes, hoteles, hostales, puntos de información, mercadillos, tiendas, es decir de todo, muy bien organizado. Comemos en el restaurante La Retama, con vistas al río Urubamba, que esta cerca de la vía del tren, menú 25 soles (ahora mismo el euro esta 4,33 soles).

Salimos a dar una vuelta por el mercadillo, donde Xavier demuestra su habilidad para el recateo en las compras que realizamos. Luego nos vamos a tomar un pisco sauer, después de unos piscos nos vamos a cenar cerca de la plaza, los cuatros. Decir que estamos de celebración, que es el cumpleaños de Carolina, Inma habla con el camarero y le sube un pastel con una pequeña vela, el camarero tuvo que salir a buscar una vela en las tiendas del alrededor, lo que demuestra el carácter de los peruanos, gente muy amable y siempre queriendo ayudar; apaga algunas luces del comedor y le cantamos la canción ya conocida por todos. Luego a dormir, esta vez con uno de los sueños cumplidos estar en Machu Picchu.




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