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Turquía 2007: Pamukkale.

Salimos temprano hacia Pamukkale. Por el camino hacemos una parada para visitar el Caravansarai de Agzikarahan, que antiguamente era un albergue para las caravanas de comerciantes que se desplazaban en ruta por la Capadocia, se encuentra en la ruta de seda. Una vez realizada la visita seguimos hacia Konya, antigua capital del Imperio Selyúcida. Visitamos el Mausoleo de Mevlana, fundador de la orden de los Derviches Danzantes. Es un impresionante mausoleo donde podemos ver varias tumbas y es un lugar de culto. Primero tenemos que cubrirnos los zapatos con unas bolsas para poder entrar. Podemos ver en una zona del recinto la vida que llevaban estos monjes, también tenemos que destacar su torre de color turquesa. Su filosofía se expresa a través de una forma de vida, de la música y del baile, en el que los danzantes están en continuo movimiento, como todo en el Universo, y giran frenéticamente sobre sí mismos, como los planetas en el cielo.

Continuamos hacia Pamukkale. Antes de llegar al hotel donde nos vamos a alojar, hacemos una breve parada para sacar unas fotos a Pamukkale “castillo de algodón”. Estas cascadas de color blanco fueron creadas por movimientos tectónicos que tuvieron lugar en la depresión de la falla de la cuenca del río Menderes no sólo causaron frecuentes terremotos sino que también ocasionaron la aparición de numerosas fuentes de aguas termales. Fueron esas aguas, con su alto contenido en minerales — creta en particular — las que crearon Pamukkale. El hotel donde nos vamos alojar es el Lycus River de cuatro estrellas. No conozco los demás hoteles de la zona, pero éste para mí esta impecable. Las habitaciones están muy bien, limpias y grandes. Tiene un piscina grande, un jacuzzi, sauna, baño turco y aguas termales divididas en dos zonas una de ellas interior y otra exterior.


Nos levantamos temprano para desayunar, recoger las maletas y salir para visitar Hierápolis, antigua ciudad helenística. En esta ciudad podemos contemplar diferentes tumbas, contiene tres Necrópolis; encontramos un templo dedicado a Apolo, del cual queda muy poco en pie; y sobre todo desde nuestro punto de vista la gran maravilla que tiene esta ciudad es el teatro romano, del siglo II, tenía capacidad entre 15 y 20 mil espectadores. También se conservan las puertas de la ciudad. Una vez visitada, pasamos a ver el balneario que se encuentra en la zona, la verdad es que está muy bien pero no tenemos tiempo para verificar sus cualidades curativas. Sin perder tiempo nos dirigimos hacia los tanques y fuentes termales por la que es conocida esta zona, con el paso del tiempo se han creado unas pequeñas terrazas con tanquetas de agua donde nos podemos mojar los pies, mientras vamos bajando podemos comprobar cómo corre el agua y el color blanco de estas terrazas, formadas por gruesas capas blancas de piedra caliza y travertinos que bajan en forma de cascadas por la ladera de la montaña, lo que da la sensación de estar ante una catarata congelada. Estas formaciones también adquieren el aspecto de terrazas de travertinos en forma de medialuna que contienen una capa de agua poco profunda dispuestas en el tercio superior de la ladera formando escalones, que oscilan de 1 a 6 metros de altura, o estalactitas que sostienen y unen estas terrazas.


Terminada la visita de Pamukkale, nos dirigimos hacia Afrodisias, era una ciudad greco – romana. Cuando entramos encontramos un lugar amplio donde está la entrada al museo y un bar (terraza), donde podemos tomar un refrigerio. En esta ciudad podemos encontrar el Tetrapilón de Afrodisia, templo de Afrodita, el teatro, el estadio de Afrodisias y el museo donde se alberga los hallazgos de esta ciudad. Sobre estas construcciones podemos destacar: el estadio que está muy bien conservado, con una capacidad de unos 30 mil espectadores. Otra construcción a destacar es el Tetrapilón de Afrodisia, es maravilloso y el césped que le rodea le da aún mayor belleza. El teatro está bien conservado y es muy bonito, pequeño pero acogedor.

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