España

La Habana 2016: Adiós Cuba.

Desde el hotel de La Habana contemplamos por última vez las vistas desde nuestra habitación, que es lo mejor del hotel Saint John’s. Una noche más la música de la terraza apenas nos dejó dormir, sin duda alguna lo peor de  La Habana ha sido el alojamiento. Nos fuimos a desayunar al hotel Vedado, madrugamos porque nos vienen a recoger a las 9:45 horas para llevarnos al aeropuerto.




Aprovechamos que en la tienda delante del hotel hoy está la señora para comprar una botella de agua grande por 1CUC, ya que el chico del otro turno la cobra a 1,50CUCs, así es la picaresca. Sobre las 9:15 horas nos dirigimos con las maletas hacia el hotel Vedado, una vez más el maletero ni caso, tanto  en un hotel como en el otro. Nos sentamos en recepción y nos conectamos a internet para saludar a la familia mediante Whatshapp. Vemos entrar a un señor con documentación y se dirige a recepción, cuando regresa por su cara no esta  muy contento con la respuesta del recepcionista, lo abordamos y le preguntamos si viene a recoger a clientes y nos comenta que “Sí”, al decir nuestros nombre le decimos que somos nosotros, a esto nos comenta que el recepcionista le dijo que no había nadie alojado con estos nombres, le dice algo al botones pero este ni se inmuta sigue en su “modo avión”.


El taxista se llama José Luis Peña (52633743), durante el trayecto al aeropuerto tenemos unas de las mejores conversaciones "reales"  de nuestra estancia en Cuba con un local, hablamos de la situación del país y de su gente, del servicio turístico, de todos los temas candentes del país. Para la próxima ya sabemos con quién contactar, nos deja el aeropuerto y nos despedimos. Nos dirigimos hacia la zona de facturación, somos los primeros en llegar, tenemos que esperar que abran para facturar. Luego pasamos los controles de seguridad bastante rápido.


Estamos en la zona de embarque durante unos 50 minutos, aquí volvemos a encontrarnos con la pareja de españoles que habíamos conocido en el restaurante “Esto no es un café”, intercambiamos opiniones de nuestro viaje.

Nuestra conclusión, La Habana es un sitio con mucho encanto, donde la ciudad que sigue enclavada en un pasado nos permite ver la vida desde otros puntos diferentes, como hace varios años en España, sin estrés ni prisas, con sus edificios que nos hablan de su historia, mientras otros edificios donde viven la gente se cae a trozos. Su gente siempre amable, algunos se buscan la vida usando la picaresca con los turistas mientras otros aprovechan para contarte la realidad. Lo que no terminamos de entender como el Estado intenta ganar dinero a costa de los turistas y de sus paisanos que al final terminan pagando también los precios elevados de los servicios, colocando en el mercado dos monedas, donde la moneda para el turista es comparada en valor al dólar. Hemos comido bastante bien, y el único pero ha sido nuestro alojamiento, nos hemos llevado por lo económico y al final hemos pagado con nuestro descanso. Esperando volver, y con la esperanza que solo exista una moneda y por supuesto en otro alojamiento.



Nuestro vuelo sale con quince minutos de retraso, es un vuelo corto de cincuenta minutos, durante el vuelo nos dan una galleta y un vaso de agua, me recuerda a nuestra compañía Canaria, Binter (chocolatina y vaso de agua), pero con una gran diferencia este trayecto de vuelo es mucho más caro, una vez más a recaudar dinero a costa del turista. Ya vemos las primeras islas de la cosa mexicana. Nos leemos.


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